La economía de las regiones sigue avanzando. Según el INEI, en el primer trimestre de 2026, 21 de las 24 regiones del Perú crecieron. En el norte, donde está Piura, el crecimiento fue el más alto con 4.5%, impulsado por la construcción, el comercio, los servicios y el agro.
Pero la gente no vive de porcentajes. La gente quiere sentir el crecimiento en su bolsillo, en su trabajo, en su barrio y en su familia.
Por ejemplo, cuando una familia en Castilla, Catacaos, Sullana o Veintiséis de Octubre amplía su casa, no solo trabaja el albañil. También se mueve la ferretería, el transporte, el electricista, el maestro de obra y el pequeño negocio de la esquina.
El problema es que este avance puede frenarse si no nos preparamos frente al Fenómeno El Niño Costero. En Piura ya sabemos lo que pasa cuando llegan lluvias fuertes: se dañan caminos, canales, viviendas, mercados y cultivos. Y cuando el campo se golpea, también se golpea el empleo, el comercio y la mesa familiar.
Por eso, crecer no basta. Se necesita prevención, inversión privada, obras bien hechas y autoridades que sepan ejecutar sin improvisar.
Piura tiene potencial en agro, pesca, comercio, turismo, educación y servicios. Pero ese potencial debe convertirse en bienestar real.
Porque el verdadero crecimiento no es el que aparece en un informe, sino el que la gente puede sentir cuando hay más trabajo, mejores obras y más oportunidades para salir adelante.